ESP
domingo, 22 de octubre de 2017
“NADA, ya lo verás…” y tanto que lo vi
- Por: Leticia Del Amor Monzón
02/08/2017 - 3215 Visitas


Qué tarea más difícil la de contar cómo ha sido la experiencia de Alzuza. Se hace complicado expresar con palabras, sobre todo si son las mías, que me considero de torpes palabras. Pero lo voy a intentar.

Valoración: 10/10
 

Llegué allí sin saber muy bien ni en que consistía aquello, ni que hacía exactamente yo allí. Días antes preguntaba, ¿Qué había que hacer? o ¿Qué tenía que llevar? Y la respuesta era entre difusa e inquietante… “NADA, ya lo verás…” y tanto que lo vi.

La acogida no pudo ser mejor, no solo por los que ya se encontraban allí sino por la casa, el entorno, todo ese lugar desprendía un aroma especial, un aroma a paz, a hogar, y a familia.

Los días se escapan un poco al tiempo, momentos de compartir, de encuentro con todos, contigo misma, y con Dios, largas horas que se quedaban cortas, recibir y acoger al que se incorporaba, despedir al que ya se marchaba.

Una vida comunitaria muy compartida, desde lo más básico como hacer la compra, preparar la comida, poner la mesa, limpiar, fregar y cosas organizativas propias de un hogar, hasta las más esenciales y profundas en una vida cristiana, como recibir alguna propuesta de trabajo personal, una conversación debajo de un árbol, una larga oración sentada en una piedra, escuchar y compartir las reflexiones del día, celebrar la eucaristía (Aunque en realidad todo el día era como una eucaristía de larga duración)… Todo vivido con personas tan distintas, pero tan iguales a mí, cada uno compartiendo parte de sí mismo con los demás. Es decir, Vivir el Evangelio cotidianamente.

Las propuestas de trabajo eran muy enriquecedoras, y ayudaban a compartir, y a llegar a aspectos de tu vida, o reflexiones que no te habrías parado a hacer, Tocar, Ver, Camino, Palabra, Música, Comer, Silencio, Oler... Y la manera de llevarlas, proponerlas y acompañarlas, por Juanky Aonso y Txetxu Villota, era un verdadero privilegio y una delicia, un sentir que era el mismo Jesús de Nazaret, quien te hacía la propuesta y te cogía la mano.

A nivel personal, ha sido muy fructificante encontrar este silencio, en el que tanto “he escuchado”, ordenado mi proyecto de vida, y sacado un poco de brillo a rincones algo oxidados. En general un sentimiento de plenitud. 

Días después de esta experiencia solo puedo dar gracias, pocas palabras diferentes me salen, y ninguna que describa más lo que siento, GRACIAS, a Dios por seguir acompañando mis pasos, y gracias a todas las personas con las que he compartido estos maravillosos días.  GRACIAS Edu, Kike, Ana, Juanky, Eguzkiñe, Antonio, Txetxu, Susana, Blanca, Alberto, Gema, Inés, Ramón, Silvia, Deborah, en especial al Jefe Supremo, GRACIAS.

Más momentos en Alzuza desde ESTE ENLACE.

Adjuntos
Buscador

 
Últimas Noticias

Como viene siendo habitual en estas fechas, Salesianos Atocha celebró unos 'Buenos Días' con todos s ...
El pasado lunes día 16 se reunía por primera vez en este curso la comisión inspectorial de parroquia ...
Con el lema 'Haz tú lo mismo', y con el objetivo de profundizar en la opción por los pobres desde el ...
El grupo de teatro del Centro Juvenil Paseo retoma su actividad una vez finalizadas las obras en el ...
Se trata de una herramienta virtual, diseñada y planificada por el Equipo de Innovación, en la que s ...
Es el título de la Jornada de Formación para Educadores que se desarrollará el próximo 11 de noviemb ...
 

Dosatic S.L. © 2017
Site desarrollado por DYNAMO 3.5

Política de Privacidad